Tips para crear una tipografía sans-serif propia

Introducción:

La tipografía es una parte fundamental del diseño gráfico. Es la forma en que comunicamos visualmente el mensaje al espectador. En este artículo, hablaremos sobre cómo crear una tipografía propia, pero nos enfocaremos en una de las familias más comunes, la tipografía sans-serif.

Qué es una tipografía sans-serif:

Las tipografías sans-serif son aquellas que no tienen remates o adornos en los extremos de las letras. Esta familia es conocida por su apariencia moderna y limpia, ya que no tienen los pequeños adornos que vemos en las tipografías serif.

Por qué crear una tipografía propia:

La creación de una tipografía propia puede ser un proceso muy gratificante y, además, te permitirá proyectar tu identidad visual en todos los proyectos de diseño en los que trabajes. Una tipografía propia puede ser una gran herramienta para darle personalidad a una marca o proyecto y establecer una identidad visual fuerte y única.

Consejos para crear una tipografía sans-serif:

1. Investiga y planifica:

Antes de comenzar a dibujar las letras, es importante investigar y planificar toda la tipografía. Examina la competencia y las tipografías que ya existen para asegurarte de que no hayas creado algo demasiado similar. Define también las características principales que deseas en la tipografía, como su peso, anchura, altura x, altura de la caja, estructura de línea y cualquier otra dimensión que pueda ser importante para el proyecto.

2. Crea bocetos:

Una vez que tengas una idea clara de la dirección que deseas que tome la tipografía, es hora de crear algunos bocetos. Comienza con bocetos a lápiz en papel para darle forma a las letras. Es importante mantener un estilo coherente y definir los detalles en esta fase inicial. Crea variaciones de las letras para encontrar el estilo que mejor represente a la marca o proyecto. También es recomendable crear una cuadrícula y hacer que todas las letras se ajusten a ella para asegurarte de que todas las letras estén alineadas adecuadamente.

3. Digitaliza la tipografía:

Una vez que tengas una buena cantidad de letras que te gusten, digitaliza la tipografía. Escanea o fotografía los bocetos y transfiérelos a un programa de diseño gráfico. En el software, ajusta los trazos y las formas, y crea las letras que puedan faltar. También es importante considerar la legibilidad y la forma en que las letras interactúan unas con otras, ya que esto afectará la apariencia final de la tipografía.

4. Amplía la tipografía:

Una vez que hayas finalizado la tipografía, es hora de ampliarla. Crea una variedad de pesos y anchuras, junto con los caracteres que pueden faltarte, como números y signos de puntuación. También es recomendable incluir variantes en cursiva y negrita, para que la tipografía sea lo más versátil posible. Asegúrate de que la tipografía tenga una buena distribución equitativa de espacios sin que ninguna letra parezca fuera de lugar.

5. Prueba y revisa:

Una vez terminada, haz pruebas a la tipografía y revísala detalladamente. Pon la tipografía en diferentes contextos, desde diseño de logotipos hasta documentos del mundo real, para asegurarte de que funciona en distintos entornos. Además, elige cuidadosamente los colores que combinen con la tipografía. Finalmente, revisa la tipografía y realiza los cambios necesarios según tus requisitos y objetivos.

Conclusión:

La creación de una tipografía propia es un proceso que requiere tiempo y dedicación, pero puede darle a un proyecto o marca un estilo visual reconocible y único, lo que a su vez puede generar un impacto positivo en su público objetivo. Al aplicar estos consejos a la elaboración de su propia tipografía sans-serif, tendrás una guía útil y un gran punto de referencia para empezar a trabajar.